La obsesión, casi enfermiza, de Andrés Manuel López Obrador por obras faraónicas, una malentendida austeridad y una administración pública que raya en lo demencial están provocando la pauperización del país, la pérdida de empleos, la desconfianza de las grandes empresas, nacionales y extranjeras, un incremento desmedido en la violencia y la inseguridad en México, la polarización de los mexicanos y miles de muertes de ciudadanos por COVID-19, ante la ineficiencia e ineficacia de los científicos de cuarta como López-Gatell.
